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El beso del arcángel, de Nalini Singh[6]_picnik

Género: Fantasía, Adulto.

En un mundo dominado por los ángeles y sus sirvientes, los vampiros, hay una sola mujer dispuesta a enfrentarse a las malignas critauras: Elena Deveraux. Sin embargo, al despertar de un largo coma, Elena descubre que el arcángel Rafael la ha convertido en ángel para evitar su muerte. En la corte angelical, la cazavampiros tendrá que lidiar con los celos de la bella y fría arcángel Micaela, aunque pronto topará con una enemiga más poderosa: Lijuan, la pérfida arcángel de Pequín, que ha logrado crear un poderoso ejército de renacidos sedientos de carne humana.

 

  • —¿Qué me harías si alguna vez hago algo que te enfade tanto?
  •   —Lo único que puedes hacer para enfadarme tanto es acostarte con otro. —Una afirmación tranquila susurrada junto a su oreja—. Y tú no me harías eso, cazadora.

    Elena sintió que se le encogía el corazón. Pero no por la cualidad siniestra de sus palabras, sino por su vulnerabilidad. Una vez más, se sintió desconcertada al saber el poder que ostentaba sobre ese ser magnífico, sobre ese arcángel.

    —No —convino—. Yo jamás te traicionaría.

    Sintió un beso en la mejilla.

 

 

  • Mía.

    El sentimiento de posesión se había hecho más fuerte desde que ella aceptó convertirse en su amante. Y él sabía que se acentuaría aún más… Porque en todos sus siglos de existencia, jamás había tenido una amante a quien considerara suya a todos los niveles.

    Mataría por ella, destruiría por ella, descuartizaría a cualquiera que se atreviera a alejarla de él.

    Y jamás la dejaría marchar… ni siquiera aunque ella suplicara por su libertad.


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Género: Fantasía, Adulto.

La cazavampiros Elena Deveraux sabe que es la mejor en lo suyo. Lo que no sabe es si será suficientemente buena para llevar a cabo esta misión. La ha contratado el arcángel Rafael, un ser tan bello como peligroso, una criatura que aterraría a cualquier mortal. Elena también sabe que el fracaso no entra en sus esquemas, ni siquiera cuando la misión es imposible.
Porque esta vez no tiene que rastrear y capturar a un vampiro.
Esta vez tiene que atrapar a un arcángel rebelde.
Elena se verá inmersa en una matanza como ha visto pocas, que la arrastrará al límite de la vida… y de la pasión. Incluso saliendo viva de esta, sucumbir a las caricias de Rafael puede significar la muerte.
Cuando los arcángeles juegan, los mortales sufren.

 

  • Elena se inclinó hacia delante, le rodeó el cuello con los brazos y se permitió deleitarse con la fuera que emanaba de su cuerpo. Aquel día iba a romper todas las reglas. Nada de  acostarse con un vampiro; iba a subir directamente a lo más alto y a mandarlo todo al infierno.
  • – Bueno, ¿cómo se lo montan los arcángeles?

 

  • – Me parece que tú no eres de los que comprarte. – Su voz sonó ronca.
  • – No. Si una de ellas se iba con otro hombre… – empezó a retirarse con lenta y cuidadosa deliberación – … había docenas dispuestas a ocupar su lugar. Me daba igual-
  • Elena estaba a punto de perder la cabeza; todo su ser estaba concentrado en el punto donde sus cuerpos se unían. Y el poco razonamiento que le quedaba colapsó bajo la fuerza seductora y embriagadora de sus palabras.
  • – Si tú te entregas a otro amante, Elena – volvió a hundirse en ella, haciéndola jadear-, lo que le haré a ese hombre será una pesadilla que quedará grabada en anales de la humanidad. – Y después de aquello, se acabaron las palabras.